Testimonios

“Mi gran alegría es servir a Dios y a su pueblo a través del empuje que me han dado las Hermanas de Santa Ana”. Soy Editha Salipot, casada, y he conocido a las Hermanas de Santa Ana en el año 2007 cuando fui invitada a participar en un grupo que inicialmente se era formado para transmitir a los laicos el carisma y la misión de la Congregación, fundada por una pareja, Carlo Tancredi y Giulia de Barolo. Fue muy interesante conocer como estas personas, nobles y ricas, fueron capaces de dedicar la propia vida y la riqueza al servicio de los más necesitados y de los miserables de la sociedad de su tiempo. Su vida fue sin duda significativa y fuimos animados también nosotros a cumplir obras de caridad, a evangelizar y a dar consejo a las familias pobres en nuestro entorno, especialmente a aquellos que parecían vivir sin el sentido de Dios en sus miserables condiciones.

Fue a través del encuentro con estas situaciones que aprendí a ser más misericordiosa y amable con las personas menos afortunadas, al mismo tiempo, cambié mi actitud orgullosa e indiferente. Haciendo de este modo, empecé a gustar y a amar los encuentros con el grupo, y también el encuentro con los pobres, los enfermos, las personas solas, aquellos que viven en barracas.

Nosotros, el Grupo LASA, participamos a los sufrimientos de las familias en luto, a quienes les han faltado sus seres queridos y rezamos con ellos durante los velorios. Colaboramos con las Hermanas en el programa de alimentación de los niños de la calle cada sábado.

Santa Ana, fiesta de familia: Nos sentimos privilegiados al participar en las diversas actividades de las Hermanas, tales como la práctica de la devoción a Santa Ana durante el mes de julio, reuniéndonos cada tarde, con las diversas familias que gozosa y voluntariamente aceptan la visita de la imagen de Santa Ana en sus casas. Sobre todo, nos reunimos regularmente para la Adoración Eucarística del Santísimo Sacramento, para la oración del Santo Rosario, para el compartir de la Palabra de Dios y para las Celebraciones Eucarísticas con motivo de ocasiones particulares. Estamos orgullosos de haber aprendido a rezar la Coronilla al Amor Misericordioso y de tener el privilegio de estar presentes y participar en los diversos eventos especiales de las Hermanas de Santa Ana.

Hemos realizado también diversas peregrinaciones, visitando santuarios y lugares santos, trascurriendo el tiempo fructuosamente, rezando y fraternizando todos juntos.

Peregrinos en el Jubileo de la Misericordia: la peregrinación más significativa que hicimos al lugar más distante, fue la Peregrinación de la Misericordia, cuando todos los miembros de LASA de las comunidades de la Delegación, junto a las Hermanas, hemos visitado las iglesias designadas por el Jubileo de la Diócesis de Cubao, Quezon City. Nuestro grupo, con gran fervor, hizo la “caminata de la misericordia” porque fue un recorrido a pie junto al Dios Misericordioso, y hemos experimentado momentos de gracia y de renovación espiritual. De hecho, uno de los miembros del grupo ha dicho: “agradezco a Dios por esta oportunidad de estar reconciliado de nuevo con Él: siento verdaderamente su perdón porque he derramado en las oraciones cada cosa que mi corazón pesante contenía”. A muchos de nosotros, este día recordó al amor misericordioso de Dios y el santo empeño de orar por la fidelidad de los Cristianos Católicos. Otro ha subrayado: “No olvidaremos jamás esta peregrinación, especialmente por la posibilidad de pasar a través de las Puertas Santas de la Misericordia, porque he hecho de verdad la experiencia del toque compasivo de Dios mientras estaba arrodillado en oración. Esta experiencia me inspira para vivir en todo lugar la llamada a ser misericordioso con los demás y a acoger el desafío de la verdadera conversión y de un auténtico empeño en el grupo LASA”.

El tiempo transcurrido juntos como grupo LASA se convirtió en algo significativo porque buscamos las oportunidades para encontrarnos a través de momentos de oración, peregrinación, programas de sensibilización y paseos familiares. Como grupo planificamos y organizamos cómo podemos compartir nuestras pequeñas riquezas con los hermanos y las hermanas menos afortunados de nosotros, incluso si nosotros no somos ricos. Me siento feliz desde que mi familia se ha insertado en cada actividad del grupo LASA.

El camino espiritual de mi familia: En el pasado, mi familia y yo éramos vecinos de las Hermanas de Santa Ana y todos los miembros del grupo al que ahora pertenezco. Ha sido de verdad providencial salir de mi situación de inactividad y confort para empeñarme en las actividades del espíritu y de caridad. Me siento “llena” cada vez que tengo algo que compartir con los demás y he comprendido sobretodo que no soy tan pobre como pensaba. No soy rica materialmente pero ahora soy “rica” de amigos, que comparten la riqueza de la compañía recíproca, soy rica de buenas obras, de solidaridad y de fraternidad. Mi familia y yo hemos aprendido a confiar más en Dios, así que los problemas que encontramos en nuestra vida cotidiana resultan menos pesantes. Aprendí a glorificar más a Dios y a pensar menos a mí misma, así soy más feliz y me siento más realizada, porque encuentro la verdadera alegría en servir a Dios en mi rol de madre, de esposa y de mujer. Respecto al pasado, recuerdo que mi familia no era tan serena y feliz como lo es ahora, pero el hecho de habernos acercado a Dios nos ha permitido experimentar sus innumerables bendiciones. No tenemos la riqueza y el éxito que este mundo ofrece, pero ahora somos una familia rica en el espíritu, en los afectos y en las relaciones. Tengo ocho hijos: seis mujeres y dos varones, el mayor tiene 18 años, mientras que el más pequeño tiene 7. Mi marido trabaja mucho para proveer a las necesidades de cada día y me anima a participar a las actividades de las Hermanas de Santa Ana. También nuestros hijos son fieles a la oración, de hecho ellos mismos toman la iniciativa de rezar el rosario cotidianamente a las 6:00 p.m., con la presencia del padre cuando él está en casa y no tiene trabajo extraordinario. Por todo esto mi familia y yo estamos agradecidos a las Hermanas de Santa Ana que han contribuido a hacerla unida y serena, reforzando nuestra fe como cristianos, a través de la pertenencia al grupo LASA.

Editha Salipot Presidente del Grupo LASA de Dama de Noche.


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