Testimonios

Somos Octavio y Maricela y vivimos en Aguascalientes – México. Conocemos a las Hermanas de Santa Ana desde el 2003, o sea desde que Maricela ha comenzado a trabajar con las Hermanas en la Escuela. En el 2004, esta relación fue más fuerte, porque las Hermanas nos invitaron, junto a otros laicos, para formar un grupo con la finalidad de conocer más de cerca a sus Fundadores, Carlo Tancredi e Giulia di Barolo y para vivir el carisma del Instituto junto a ellas, testimoniando el amor de Dios Uno y Trino, providente y misericordioso, en nuestra familia, en la comunidad eclesial y en la sociedad. Inmediatamente y con alegría dijimos sí. Nos dijeron que también en otros Países se estaban formando estos grupos. Junto al conocimiento de los Marqueses de Barolo, de su vida y de sus escritos, hemos iniciado también lecciones para profundizar el conocimiento de la Biblia y de las actividades referidas a la catequesis, la liturgia y otros ámbitos de la pastoral, siempre al lado de las Hermanas. Apertura a la experiencia misionera, pues nos abrimos también a experiencias misioneras junto a ellas. A menudo nosotros laicos queremos trabajar para ayudar en la Iglesia, pero no sabemos cómo. Sin embargo, con la cercanía de las Hermanas de Santa Ana esto resulta más fácil porque ellas nos guían, nos muestran cómo hacer la misión, nos ayudan a aprender aquello que es necesario, y nos motivan en todo.

A continuación hemos continuado organizando también actividades misioneras en comunidades muy lejanas, durante la Semana Santa y en el mes de diciembre. Papa Francisco afirma que la principal misión de la familia es “hacer lugar a Jesús que viene” (Audiencia General 17-dic-2014): sentimos que esta dimensión se ha realizado en nuestra familia con el pasar de los años y con la cercanía, el apoyo y la formación que las Hermanas nos han donado con mucha alegría a cada uno de nosotros. Como familia recogemos muchos frutos de esta participación. Especialmente nos da alegría ver a nuestros dos hijos empeñados en este camino. Nuestra hija primogénita, Paulina, se ha dejado implicar y ha querido libremente participar a la actividad de apostolado, junto a las Hermanas, en lugares donde se puede hacer una verdadera experiencia de misión ante las necesidades humanas y espirituales de tantos hermanos. La vemos que ha crecido en sensibilidad y en el amor hacia el prójimo. Nos da mucha alegría escuchar que también nuestro hijo menor, Abraham, todavía en tierna edad, expresa el deseo de responder a la llamada del Señor en la vocación sacerdotal. Como pareja sentimos todo esto como una bendición del Señor que nos anima a continuar y a alimentar a nuestra familia con la oración, en constante diálogo con Jesús y con nuestra amada Madre, nuestra Señora de Guadalupe.

Actualmente en México los grupos LASA son 5 y son a: Aguascalientes, Tepatitlán, Puerto Escondido, Chimalhuacán y Nogales. Cada grupo tiene más o menos 15 miembros. En el año 2005 hemos realizado en Aguascalientes, en la sede de la Delegación, el 1º Congreso Nacional de LASA, al que han seguido otros tres. Son encuentros que tienen finalidades específicas: Formación, nos ayudan a profundizar nuestra misión de laicos en la Iglesia, vivida según el espíritu de las Hermanas de Santa Ana. Compartir, nos permiten conocer a nuevos integrantes y compartir las experiencias como familias empeñadas en vivir auténticamente el Evangelio y como presencia en las Iglesias locales.

Octavio y Maricela


FOTO